miércoles, 17 de septiembre de 2014

Brujas, Bélgica

Hoy nos detenemos en otra de las ciudades visitadas durante nuestra ruta Bruselas, Brujas, Gante, Amsterdam. Es el momento de Brujas, una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo. Además, es la ciudad más visitada de Bélgica y disfruta de una red de canales que hace que la comparen con Venecia (aunque desde nuestro punto de vista no sea tan así). Brujas, fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

Llegamos a Brujas en tren desde Bruselas, poco menos de una hora, y nos dirigimos al hotel a soltar las maletas, decidimos hacer noche allí para poder ver también la ciudad de noche. El hotel en el que nos alojamos se llama Hans Memling, un tres estrellas muy bien situado, con un buen desayuno y habitaciones correctas.
Hotel Hans Memling
Una vez dejadas las maletas nos pusimos en marcha. Lo primero que nos encontramos a escasos 100 metros del hotel era la plaza principal de la ciudad, Grote Markt (Plaza Mayor). Rodeada de edificios con gran valor arquitectónico, Grote Markt tiene en el centro de su plaza unas estatuas en memoria de unos héroes locales. Por supuesto rodean la plaza un sin fin de restaurantes perfectamente preparados para los buenos bolsillos de los turistas, algún puesto de comida rápida sin excesiva buena pinta, y coches de caballo para aquel que quiera/pueda permitírselo. Después de todo esto decir que Grote Markt es una auténtica belleza.
Grote Markt
Grote Markt
Grote Markt
Grote Markt de noche
Una vez dejamos atrás Grote Markt teníamos pensado ir a conocer el Begijnhof (o beaterio) de Brujas. Para llegar fuimos callejeando conociendo la ciudad, y bellas plazas que aparecían de la nada, edificios de cuento o comercios originales iban apareciendo en nuestro camino. Por fin llegamos, con algún chaparrón de por medio, a la antesala del begijnhof, el Lago del Amor, unos de los lugares más románticos de Brujas.
Lago del Amor
Lago del Amor 
Lago del Amor
En el puente se encuentra la puerta que da acceso al begijnhof (se puede ver en la segunda foto del lago del amor, la puerta blanca). El Begijnhof o beaterio de Brujas son recintos que surgieron en los Países Bajos durante la edad media  para albergar viudas y huérfanas tras las Cruzadas. Actualmente es habitada por monjas benedictinas, tuvimos la suerte de poder ver a una de ellas rezando en la iglesia que se encuentra dentro del begijnhof.
Begijnhof
Begijnhof
La tarde la seguimos empleando en recorrer calles y más calles, deteniéndonos en cualquier rincón y disfrutanto de una ciudad tan de otra época como es Brujas.
Uno de los lugares que no puedes perdonar es la típica tienda de Navidad, donde venden todo tipo de adornos navideños ya sea en diciembre o en junio. Nosotros, por supuesto, nos trajimos nuestro recuerdo pertinente.
Tienda de Navidad
 Estuvimos en St. Salvatorskerkhof (Catedral de San Salvador), la Catedral de Brujas, situada frente a una de las calles comerciales de la ciudad belga. También disfrutamos de la plaza Burg, donde se encuentra el Ayuntamiento o la Basílica de la Santa Sangre, por lo que podemos decir que Burg es otro de los lugares turísticos de Brujas.
St. Salvatorskerkhof
St. Salvatorskerkhof
Plaza Burg
Plaza Burg
Plaza Burg
Plaza Burg
Del lugar que nos disponemos a hablar sólo decir que llegamos con el sol y nos fuimos con la luna, un lugar precioso para ver anochecer, que se llena de turistas, de fotógrafos, de gente con ganas de disfrutar de una estampa sencillamente espectacular. Suponemos que mediante las fotos no vamos a hacer llegar la sensación que se tiene al estar allí, eso sí, al menos vamos a intentarlo.




Algo que nos decepcionó un poco fue la poca vida que tiene la ciudad cuando empieza a caer la tarde. Las tiendas cierran y los restaurantes no es que aguanten mucho más allá. Sabíamos que el turista suele ir a pasar el día y volver al punto central del viaje, normalmente Bruselas, pero nosotros queríamos conocerla de noche, de ahí que decidiéramos dormir en Brujas. En cuanto a la ciudad de noche es preciosa pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de comentar esta pequeña decepción para que así el que decida hacerlo como nosotros vaya precavido. 
Aquí nuestro punto final en una ciudad que nos deja muy satisfechos y que nos transportó a un viaje en el tiempo.